Qué cálculo necesitas

El cálculo del IVA es el más frecuente de todos, y la modalidad que importa es el desglose: quitar el impuesto de un total no se hace restando el porcentaje sino dividiendo, y es el error que más se repite. Markup y margen responden a la misma pregunta sobre el precio de venta desde dos bases distintas —el coste para el primero, el precio para el segundo— y confundirlos significa equivocar la rentabilidad en un tercio. El reparto proporcional divide un importe según unas cuotas, de forma directa cuando a cuota mayor corresponde parte mayor e inversa en el caso opuesto. La amortización distribuye el coste de un bien de inmovilizado entre los ejercicios de uso, con tres métodos que cambian cuándo pesa el coste pero no cuánto pesa en total. Los ratios de balance, por último, leen la rentabilidad y la liquidez de la empresa: ROE, ROI y ROS por el lado del rendimiento, ratio de liquidez y prueba ácida por el de la solvencia a corto.